Existe un mundo distinto y distinguido es decir algo que es y que no es a la vez, un gris heterogéneo una mezcla abigarrada entre el blanco y negro, contrarios entre si y a la vez complementarios.
Es así como nuestros espacios se han ido deformando y formando en mixturas irreverentes, ya que intentan todo el tiempo liberarse de los esquemas de lo que quiere decir ser un lugar , un país o una sociedad, mas aun cuando la sociedad que marcan que sigamos, está diseñada para mantener un status. Es por eso que las expresiones culturales se han convertido en el grito de guerra de estas necesidades, para romper estos esquemas en sus entornos.
Donde la migración es señalada como un fenómeno dependiente de limitaciones territoriales, sin considerar que el sentir migrante es el sentirse ajeno, ajeno a esos esquemas, pero a la vez estos sentimientos nos hace similares y el reconocernos implica el punto de partida para querer intervenir en esos esquemas.
Es la migración la que nos permite enriquecer estas nuevas construcciones ya que aportan con su particularidad, más enfoques y experiencias.
Es por esto que hemos decidido mezclarnos más, tomar este espacio y llenarlo de estas mixturas de sentimientos ajenos y transformadores, con ayuda de las expresiones culturales en las cuales nos encontramos y reconocemos.
Esos son nuestros gritos de guerra, hechos de miles de voces, en nuestra música, nuestros colores, en nuestras letras, en los cuentos transmitidos de generación en generación, nuestra forma de vida y subsistencia….nuestra resistencia.
Nos declaramos distintos y distinguidos por que no nos vemos encasillados, le queremos huir a esa necesidad básica que te encuadra.
Somos mucho más que ello.
Somos mucho más que ese molde…Dazan Oras
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